Contrariando el gusto que se tiene en mi familia por los viajes planeados con varios años de anticipación, gastandose miles de pesos en una semana y escogiendo planes con hoteles lujosos con buffet, decidí que era mejor opción un viaje de aventura, sin planes, con poco presupuesto, poco equipaje, mucha resistencia y muchas ganas...de lo contrario saldría a vacacionar cada 10 años.
Una vez decidido el viaje, tenía que escoger mi destino, pues el avión debía reducirse al mínimo (en lo posible a cero) al igual que las visas.
Perú no tuvo muy buenas referencias en Colombia durante más de una década gracias a sus programas televisivos ("Laura en América", por ejemplo, donde su público y panelistas parecían sacados de un accidente); sin embargo mi terquedad me llevó a pensar que tenía que haber algo más, algo bonito, algo que no solo fuera Machu Picchu y Laura en América.
Fue el 3 de julio del año 2003 cuando salí con mi mochila a pasear rumbo a este país, repentinamente, con 3 acompañantes, de las cuales solo una regresó junto a mí. Todo el trayecto fue por tierra (excepto un pequeño trayecto por el lago Titicaca).
El primer trayecto cubierto fue en la ruta Cali - Ipiales, de nueve horas de duración y en una empresa de transporte que no recomiendo: Trans Ipiales. Con un costo aproximado de 32.000 pesos (15 dólares), se hace interminable este recorrido por la incomodidad de los microbuses (nanobuses, diría yo), pues lamento que haya gente que no comprenda que existimos las personas altas y reduce al mínimo el espacio entre sillas y usa vehículos de techo bajo. La única empresa recomendada es Expreso Bolivariano, es segura y aunque en esta ruta no he viajado antes por esta empresa, son los más serios y más cómodos.
El paso fronterizo hacia Ecuador se hace en taxi desde Ipiales hasta Rumichaca, cobran poco dinero (menos de un dólar) y lo dejan a uno en el puesto del DAS para el sellado del pasaporte y la revisión del pasado judicial (obligatorio para todo colombiano que vaya a Ecuador). Luego de esto se cruza el puente que une las dos naciones y se hace un trámite similar en el lado ecuatoriano. Los policías ecuatorianos son lentos para el computador, poco pacientes y poco amables, así que mejor respirar profundo, tener los papeles y el lapicero a la mano para evitar inconvenientes. Desde Rumichaca a Tulcán (la primera ciudad importante que se encuentra en el camino) se toma un microbus o un taxi (1.50 ó 3.50 dólares respectivamente) que en media hora lo lleva a uno hasta la terminal de buses. A partir de este momento y hasta la frontera con Perú, excepto Guayaquil, las terminales de buses son desastrosas e inseguras, llenas de personas que te hablan al tiempo, que si estas despistado agarran la maleta y la suben al bus del que sea empleado cada uno sin siquiera preguntar a donde se dirige. Por lo tanto, en este punto conviene estar pendiente de todas las pertenencias, Ecuador es un país más inseguro en varios aspectos que Colombia. No hay que sorprenderse si el bus que uno escoge lleva gente de pie, así que es mejor revisar desde afuera si hay lugar para sentarse y antes de subirse revisar el estado general del bus (sobretodo que las llantas no se vean lisas), suelen tener alta accidentalidad. No hay buenos restaurantes en el camino, por lo tanto recomiendo llevar comida comprada en Colombia o artículos enlatados o empaquetados, nada hecho al instante, no hay buena higiene (nada más el olor de los buses de cualquier empresa, revela el aseo ecuatoriano, la gente se saca mocos y los pega a los asientos y el olor a axila en el Trole de Quito, es insoportable).
De Tulcán a Quito (la capital ecuatoriana) hay unas 4 a 6 horas de camino (depende del número de paradas que haga el bus a recoger o dejar gente y del número de retenes policiales) y cuesta 4.50 dólares el trayecto en Velotax Norte.
Quito es una ciudad de clima agradable, de edificaciones bonitas en el centro, con las ventajas y problemas de ser la capital, con afluencia de turistas europeos. El hospedaje se consigue desde 5 dólares en habitación compartida y con desayuno incluido en Hostelling Internacional (Joaquín Pinto 325 y Reina Victoria). El servicio no es bueno, pues quienes me atendieron en dos ocasiones (ida y vuelta), además de ser descorteses, no gustan de dar indicaciones y entregan los cuartos sin ordenar; sin embargo esa zona es turística y se consiguen más hospedajes (que no investigué por aquello de "malo conocido"). El Trole queda relativamente cerca y en él se llega a los lugares que se pueden conocer de Quito por 25 centavos, pero es preferible llevarse un pañuelo bañado en perfume para tener algo agradable para olfatear dentro del Trole, sino el olor a cebolla y cimarrón puede hacer perder el conocimiento. Del terminal de transportes hasta el hospedaje, un taxi cobra entre 3 y 4 dólares.
El siguiente trayecto fue Quito - Guayaquil, en la empresa Flota Imbabura por 7 dólares, trayecto que toma entre 8 y 9 horas, iniciando con el paso por el volcán Cotopaxi y luego bajando hasta nivel del mar, pasando por un paisaje monótono lleno de matas de banano y pueblos que parecen abandonados. No es bonito este trayecto y el único pueblo donde paró el bus fue Santo Domingo de los Colorados, que tampoco es bonito. El bus recogió más gente de la que le daba su capacidad y en mitad de camino se le reventó una llanta...(ni siquiera los buses relativamente bonitos, se salvan de las calamidades en ese país).
Guayaquil es una ciudad moderna, agradable, de clima costero húmedo, con mucho comercio, un malecón bonito y con la única terminal de transportes decente que tiene el Ecuador. Es algo más cara que Quito en algunos aspectos. No comentaré del hotel en Guayaquil porque lo escogí por accidente y no lo recomendaría, pero los hay buenos aunque no tan baratos como los hospedajes u hosteles.
En Ecuador es aconsejable evitar recibir dólares en mal estado, pues los billetes rotos o rayados o con cinta, no los reciben en el resto de países de latinoamérica y si los reciben, los cambian a un cambio mucho menor que el oficial.
De Guayaquil hasta Huaquillas (la frontera con Perú) el camino mejora un poco porque disminuyen las matas de banano y hay una zona similar al trayecto que se hace de Vijes a Buga, en Colombia. Este trayecto dura unas 5 horas y vale unos 4-5 dólares en la empresa Ecuatoriano Pullman, sin embargo hay otra empresa llamada Cifa, que realiza el trayecto hasta Tumbes, atravesando la frontera con Perú y es una mejor opción por un precio similar. Los puestos fronterizos de Ecuador y Perú estan separados de la frontera 1 km, debido a guerras en el pasado, por lo tanto hay que estar pendiente que el conductor no se pase del puesto fronterizo para sellar el pasaporte. A diferencia de la frontera colombo-ecuatoriana, en la frontera ecuatoriano-peruana no es seguro cambiar dinero, pues hay mucho dinero falso. Conviene cambiar máximo unos 10 dólares para poder pagar taxis o buses hasta llegar a Tumbes (o en caso que llegue de noche y no hayan bancos abiertos) y preferiblemente cambiarlos en billetes de denominacion pequeña o en monedas que no sean de Un Sol. En este punto conviene deshacerse de todos los billetes de dólar de baja denominación o en mal estado (no los aceptan en Perú) y de las monedas.
Desde Aguas Verdes (el nombre peruano de Huaquillas), el paisaje se torna mucho mejor. En este pueblo puede tomarse un microbus hasta el puesto fronterizo o una mototaxi (taxi-cholo) y cobra unos 5 soles (poco más de un dolar). No conviene tomar taxi, pues son usureros. Desde el puesto fronterizo se toma un microbus hasta Tumbes, que cobra máximo unos 2 soles (75 centavos de dólar). En Tumbes, si se llega de día, puede optarse por cambiar dólares y si ya hay algo planeado, comprar el tiquete de bus hasta el siguiente destino, a veces son más baratos si se compran con días de anticipación. Tumbes es una ciudad en medio del desierto, como casi todas las ciudades de la costa peruana. Hay opciones de hospedaje en el siguiente pueblo llamado Zorritos o más adelante en Máncora (departamento de Piura) y me parecen mejor alternativa pues son aisladas pero baratas, con oficinas donde comprar tiquetes de bus, pequeñas tiendas y mar más limpio. Yo me hospedé en Casa Grillo, en el pueblo de Zorritos, a una media hora de Tumbes y a 1.50 soles en microbus. Este hospedaje tiene un corte ecologista, es atendido por su dueño y por lugareños, se recicla el agua del lavamanos para usarla en el sanitario, las cabañas son de madera y elementos reutilizables y no choca su arquitectura con el entorno. No es un lugar lujoso, y si se sabe apreciar, puede resultar acogedor. La noche cuesta 15 soles (unos 5 dólares) y el desayuno 5 soles (menos de 2 dólares). Era época invernal así que la playa era únicamente para mí, estaba impecable, sin vendedores y sin basura...aunque el agua más fría que lo normal en el Pacífico peruano. Hay un restaurante en Zorritos que si no se es muy escrupuloso ni exigente, sirve para llenarse de comida de mar, se llama "Arriba Perú" y es barato.
Siguiendo el trayecto, viajé de Zorritos a Trujillo en la noche, en la empresa Emtrafesac/Ave Fénix, que por 30 soles (9 dólares) y 9 horas de viaje me llevó hasta la ciudad de Trujillo. En esta ciudad costera, hay varios lugares bonitos por conocer, la ciudad es pequeña y sin centros comerciales, pero hay varias casas museo donde se conoce la historia de la ciudad, algunas de ellas de entrada gratuita, la plaza de armas y varias edificaciones bonitas. Aquí me hospedé en Residencial Vanini (Avenida Larco 237) a 25 soles la noche, es un hotel bien bonito, tiene un jardín interior hermoso con un árbol de durazno japonés, es una casona antigua de dos pisos y varios cuartos y es atendido por su dueña (Carmela) o su hija o alguna de sus empleadas, todos MUY amables. Queda cerca a la Plaza de Armas, al lado hay un sitio donde venden yogurt frutado con almíbar y trigo atómico (el yogurt más rico que recuerde) y a unas 3 cuadras en camino a la plaza, queda el salón de té Buenos Aires, que es un buen lugar para desayunar (el sandwich de pavo es bueno) pues es higiénico, buena sazón y es barato. Cercano a Trujillo se encuentran las ruinas de Chan Chan (la ciudad de barro más grande del mundo) y en taxi cuesta unos 30-35 soles (10 dólares), la entrada a las ruinas vale 10 soles (3 dólares). También están las huacas del Sol y de la Luna y el museo Tschudi, la entrada también vale 10 soles y el taxi también 30-35 soles.
Cerca a Trujillo existe un balneario llamado Huanchaco, donde se puede ver el paisaje desde el mirador de una iglesia abandonada y contemplar la pesca artesanal en los caballitos de totora. Trujillo tiene mercados artesanales pequeños pero con bonitas y curiosas creaciones.
(Continúa en la Parte 2)